Michelle Ramos: de alumna de Shine a artista independiente

12 junio 2026

Michelle es una antigua alumna de The Shine School of Music, en Estudio Shine (Gracia, Barcelona). Se formó como pianista con nuestra profesora Katarina Ruvidic, desarrolló sus canciones con la productora Laura Babetto y participó de forma habitual en nuestras jam sessions. Hoy es una artista independiente que trabaja en su primer EP, con publicaciones que ya incluyen ‘Cerca del Mar’, ‘Amore’, un cover de Ryuichi Sakamoto y un single en honor a su perrita, Catalina.

Estamos orgullosos de su trayectoria y queríamos compartir su historia con nuestros alumnos. Nos sentamos a hablar con ella sobre sus inicios, su proceso creativo y lo que viene. Esto es lo que nos contó.

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¿Podrías presentarte brevemente y contarnos sobre tu proyecto musical actual, para quienes aún no te conocen?

Soy Michelle, artista independiente en proceso de construcción y descubrimiento. Mi proyecto musical ahora mismo está enfocado en crear mi primer EP en un futuro cercano y en formarme como pianista profesional.

Estoy en una etapa muy bonita de redescubrir mi propia voz musical: definirla, pulirla y, sobre todo, experimentar. Durante mucho tiempo tuve muchas ideas y emociones que no sabía cómo expresar, y a través de mis canciones, escritos y poemas he encontrado la forma de darles vida.

Mi música nace de algo muy personal: de mi mundo interior, de mis emociones y de esos momentos de soledad donde todo se vuelve más honesto. El arte me está permitiendo contar historias íntimas y mostrar un lado muy romántico y sensible de mí, compartiéndolo con el mundo y, poco a poco, cruzando fronteras.

Viajemos un poco al pasado: ¿cuál es el primer recuerdo musical que te viene a la mente?

Curiosamente, la música siempre ha estado presente en mi familia paterna, aunque yo crecí sin contacto con ellos, así que durante mucho tiempo no fui consciente de que esa parte artística ya vivía en mí.

Mi primer recuerdo musical es muy claro: tenía unos seis años y me crié con mis abuelos maternos, que fueron como mis padres. Un día, mi abuelo le llevó mariachis a mi abuela, y algo dentro de mí se despertó. Verlos, con sus trajes, sus sombreros, fue mágico. Se me quedó grabado en la mente y en el corazón.

Desde ese momento, aunque no cantaba ni tocaba ningún instrumento, yo sabía que quería ser mariachi algún día. Era una certeza muy intuitiva. Hoy siento que, de alguna forma, ese sueño se está acercando. Estoy construyendo mi camino en la música, formándome y rodeándome de personas que creen en mí, y eso me permite mantener viva esa ilusión que nació cuando era niña.

¿Hubo algún momento, profesor o clase específica durante tu tiempo en Shine en el que te diste cuenta de que la música sería un camino de vida y no solo un pasatiempo?

Sí, hubo un momento muy claro que marcó un antes y un después.

Durante años trabajé como canguro y llevaba a una niña a la Escuela de Música Shine. Su padre tocaba el piano en casa, y un día, mientras yo jugaba con ella, empezó a tocar una pieza que me atravesó por completo. Me llevó directamente a mi infancia, a recuerdos muy profundos con mi abuela. Fue una sensación muy intensa, como si algo dentro de mí despertara. Esa pieza era el Adagio de Albinoni.

Ese día tomé una decisión: dejar de ser espectadora y empezar mi propio camino. Después de muchos años esperando en la recepción, por fin me senté frente a un piano como alumna. Y ahí conocí a mi profesora, Katarina Ruvidic, que ha sido clave en mi vida.

Con el tiempo, entendí que la música iba mucho más allá de aprender a tocar. En una etapa muy difícil para mí, donde pasé por ansiedad y depresión, el piano se convirtió en mi refugio. Muchas de las piezas que trabajábamos conseguían calmarme, sostenerme, y fue entonces cuando entendí que Katarina también estaba aplicando la música desde un enfoque de musicoterapia conmigo.

No solo me enseñó técnica, me enseñó a sentir y a sanar a través de la música. Ahí fue cuando supe que esto no era un pasatiempo, sino un camino de vida. Desde entonces, todo lo que he creado, incluyendo mi primer tema ‘Cerca del Mar’, nace desde ese lugar tan real, donde la música no solo se escucha, también transforma.

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¿Sientes que la base técnica que construiste en la escuela influyó en tu manera de componer o de actuar hoy en día?

Completamente. De hecho, cuando empecé en la academia y Katarina me preguntó si tocaba algún instrumento, mi respuesta fue: ‘sí, la flauta, pero cuando era pequeña’ (risas).

Partía prácticamente desde cero, y gracias a ella construí una base técnica muy sólida. Me dio las herramientas y el conocimiento necesarios para entender la música y, sobre todo, para empezar a componer con sentido y coherencia.

Además, la academia ha sido clave en mi camino porque me permitió conocer a Laura Babetto, que hoy en día es mi productora. Con ella empecé a trabajar mis canciones y a dar forma real a todo lo que llevaba dentro. Así que no solo influyó en mi forma de componer, sino también en las oportunidades y conexiones que han hecho posible mi proyecto actual.

Cuando te sientas a escribir, ¿te inspiras en tus experiencias personales o te dejas llevar más por influencias externas como el cine, la literatura u otros músicos?

Mis composiciones nacen principalmente de experiencias personales. Cada proyecto que hago refleja una etapa de mi vida, una emoción concreta o un proceso que he vivido.

Creo que las obras más sinceras surgen desde estados muy intensos, ya sea desde el dolor profundo o desde momentos de gran felicidad. Para mí, el arte tiene que sentirse. Cuando compongo o toco, siempre hay una intención emocional detrás. Mi forma de vivir la música es muy visceral, y eso se refleja directamente en mis canciones.

Aun así, también me nutro de influencias externas. La literatura y el pensamiento filosófico juegan un papel muy importante en mi proceso creativo, y autores como Friedrich Nietzsche han influido en mi manera de entender el arte como una forma de expresión profunda, casi inevitable, de lo que somos por dentro.

¿Existe alguna influencia «no musical» específica que sorprendería a la gente saber que ha impactado en tu trabajo?

Siempre me he rodeado de personas muy talentosas a las que he admirado y admiro a día de hoy. He tomado de cada una de ellas lo mejor, y así he podido inspirarme y alimentar mis ganas de aprender y de visualizarme en un escenario, dando mis propios conciertos.

También he vivido un sinfín de acontecimientos personales, como pérdidas familiares o rupturas, que han sido un catalizador para desahogarme y transformar todo ese dolor en música. El más reciente ha sido la pérdida de Catalina, una perrita que tuve y que se fue. A ella le dediqué un single en honor a su lealtad, que nunca me abandonó en mis peores momentos, y que supo entender la fragilidad de mi alma y mi silencio, siendo una luz en medio del agujero de oscuridad en el cual me había sumergido.

Cuéntanos sobre tu grabación más reciente.

La última grabación fue increíble. Pasamos varias sesiones en el estudio junto a mi productora Laura Babetto y Marc Tena, ingeniero de sonido y master. Grabamos diferentes cosas, entre ellas mi último single, ‘Amore’.

También trabajé en un cover en honor a la sublime belleza que podemos encontrar en la música clásica, que además ha sido una de mis grandes referencias a la hora de construir las bases musicales de mis propias canciones. Interpretar una pieza de un músico tan grande como Ryuichi Sakamoto fue un reto enorme. En la música clásica quedas muy expuesta, y abres la puerta a muchísimas críticas, porque es un mundo donde millones de personas han escuchado y respetan profundamente estas obras. Aun así, atreverme a hacer este cover fue un sueño hecho realidad y un desafío a otro nivel.

Laura tuvo que transcribir la partitura y Katarina me enseñó a interpretarla. Sin ellas dos, y sin mis ganas de aprender, no habría sido posible conseguirlo.

¿Cuál fue la parte más difícil, o la más gratificante, del proceso de grabación de esta nueva música?

Una de las partes más complicadas del proceso ha sido trabajar la intención con la que cada uno interpretaba su parte en la grabación.

Técnicamente, en el estudio todo se puede corregir: se puede repetir, cortar o mejorar. Pero lo que realmente marca la diferencia es la intención con la que se toca o se interpreta cada frase, cada acorde o cada fragmento, ya sea cantado o instrumental. Para mí, ahí está el verdadero reto y también la esencia del proyecto: conseguir que todo no solo suene bien, sino que transmita lo mismo que sentimos en el momento de crearlo.

Si los oyentes solo pudieran quedarse con una emoción o un mensaje de tus nuevos temas, ¿cuál te gustaría que fuera?

Al final, para mí la música no es solo algo que se escucha, es un lugar al que volver cuando todo afuera se vuelve ruido. Si con mis canciones puedo acompañar a alguien en su proceso, aunque sea en silencio, ya siento que todo esto tiene sentido.

Ahora que este proyecto ya ha salido a la luz, ¿cuál es la próxima «cima» que quieres alcanzar?

Mi próxima ‘cima’ es seguir creciendo como artista y consolidar mi camino profesional, además de seguir construyendo mi EP.

Junto a mi productora Laura Babetto, en colaboración con Sam (profesor de batería de Shine), Mariana Mera, y Marc Tena como ingeniero de sonido, hemos dado vida a un nuevo tema muy especial. En este proyecto no solo he trabajado como compositora en todos los temas junto a Laura, sino también como voz, aportando otra parte muy importante de mí.

Ha sido un trabajo muy bonito, porque esta vez quise salir un poco de mis composiciones más clásicas y explorar un sonido más jazz y blues. El estudio donde grabamos está muy bien equipado y cuenta con instrumentos antiguos de gran calidad, lo que nos permitió experimentar mucho con los sonidos. Fue un proceso largo, de meses, porque prácticamente todos los instrumentos se grabaron con músicos reales, cuidando mucho cada detalle para que todo tuviera coherencia y sentido.

Confío mucho en este proyecto, igual que en ‘Cerca del Mar’. Siento que tienen un enfoque más comercial y que pueden tener un impacto muy bonito cuando salgan a la luz. Soy una persona muy perseverante y muy enfocada en lo que quiero. Cuando algo se me mete en la cabeza, lo hago posible. Mi objetivo es claro: seguir desarrollando mi voz como cantante, presentar mi EP y conseguir que la gente no solo escuche mi música, sino que la sienta de verdad, que la viva por dentro.

Si pudieras colaborar con cualquier artista, vivo o histórico, ¿quién sería tu pareja ideal y por qué?

Sin duda alguna, mi colaboración ideal sería con Alejandro Fernández.

Como os he comentado, desde muy pequeña mi sueño ha sido ser mariachi, y su música ha estado muy presente en ese imaginario. Admiro profundamente sus letras, su interpretación y el mensaje que transmite en cada canción. Siento que su forma de cantar conecta con algo muy auténtico y emocional, y colaborar con él sería un sueño, no solo por lo musical, sino por todo lo que representa para mí ese mundo y esa raíz artística.

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¿Cómo ha sido tu experiencia en la escena musical de Barcelona?

Ha sido una experiencia muy gratificante y, sobre todo, muy acogedora por parte de muchos músicos.

Creo que en la escena musical de Barcelona el apoyo entre artistas independientes es fundamental. Al final, muchas de las oportunidades para tocar en directo, colaborar o darte a conocer llegan a través de otros músicos y de los contactos que vas creando. Es un camino que, cuando no tienes un sello detrás, puede ser más complicado, pero no imposible. Y justamente eso también lo hace bonito: ir construyendo poco a poco tu propio espacio, a base de trabajo, constancia y comunidad.

Por último, ¿qué consejo le darías al alumno que está ahora mismo en los estudios de la escuela soñando con hacer música?

Le diría que continúe creyendo en sí mismo. A medida que vas aprendiendo más, todo se vuelve más complejo y exigente, pero lo importante es no desistir.

Recuerdo que, en mi caso, cuando alguna pieza no salía me frustraba mucho, pero ahí estaba mi profesora apoyándome y, sobre todo, diciéndome que creía en mí. Y eso ayuda muchísimo más de lo que parece.

El mundo musical te lleva a explorar y descubrir muchas cosas de ti mismo, y también a encontrar tu propio lenguaje musical. La música sana, y Shine cuenta con grandes profesionales que te acompañan en ese proceso. Que no tengan miedo. Los temores y las vergüenzas son de cartón.